El verano y el cuerpo: cómo cuidar la salud física y emocional de nuestros hijos sin juzgar

El verano nos regala tiempo en familia, juegos al aire libre y una pausa en las rutinas. Pero también puede traer ciertas preocupaciones: ¿está comiendo bien?, ¿hace suficiente ejercicio?, ¿se siente cómodo con su cuerpo?

Como madres y padres, es natural querer cuidar a nuestros hijos. Pero a veces, sin darnos cuenta, podemos lanzar mensajes que los hacen sentirse inseguros. Comentarios como “estás más llenito” o “así no te va a quedar bien el bañador” pueden calar hondo, aunque los digamos sin mala intención.

Desde una mirada emocional sistémica, entendemos que el cuerpo no es solo físico: también habla de cómo se sienten, de cómo se vinculan con los demás y de cómo se ven a sí mismos. Por eso, cuidar su salud implica más que ofrecer buena alimentación y animarlos a moverse: también se trata de acompañarlos con aceptación y respeto.

¿Qué podemos hacer? Evitar juicios sobre su cuerpo, promover el movimiento desde el juego y no desde la exigencia, y hablar más de lo que el cuerpo puede hacer que de cómo se ve. Si mostramos que nos cuidamos con amor, sin culpas ni críticas, ellos aprenderán a hacer lo mismo.

Este verano, démosles algo más valioso que un cuerpo “perfecto”: la sensación de ser suficientes tal como son. Más que vigilar, acompañemos. Más que señalar, escuchemos. Y, sobre todo, recordemos que un cuerpo cuidado es aquel que se siente amado.

Si sientes que esta situación te sobrepasa, necesitas apoyo, no estás sola. Hablarlo con un profesional puede marcar la diferencia.

María Linares Sánchez

Psicóloga sanitaria. Terapeuta Infanto-Juvenil. 



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